Mendoza se consolida como líder en energías renovables en Argentina, con proyectos que generan empleo y riqueza, y contribuyen a la reducción de gases de efecto invernadero.
La provincia de Mendoza se encuentra en un momento crucial en su transición energética, con un enfoque en la expansión del sistema de transmisión y la incorporación de más capacidad renovable. Según Pablo Magistocchi, ex presidente de la Empresa Mendocina de Energía (EMESA), la provincia cuenta con más de 1000 MW de proyectos solares en ejecución y se está trabajando en un plan para llevar el sistema de 500 kV al de 220 kV y luego al de 132 kV.
Un ejemplo de este esfuerzo es la línea en alta tensión Cruz de Piedra–Gran Mendoza, inaugurada en agosto del año pasado, que permitió aumentar la capacidad de transporte en 600 MVA y transar energía eléctrica con el Sistema Argentino de Interconexión (SADI). Esto también permitió que los proyectos solares en la provincia aumentaran su capacidad de generación.
Entre los proyectos más avanzados se encuentra el Parque Solar Malargüe I, inaugurado por Genneia, con una capacidad de 90 MW y una inversión de más de 90 millones de dólares. Otros proyectos en desarrollo incluyen el parque fotovoltaico San Rafael, con una potencia de 150 MW, y el proyecto Río Diamante, con una capacidad de 340 MW.
La estrategia de EMESA no solo se enfoca en desarrollar parques solares, sino también en expandir el sistema de transporte. Uno de los proyectos en marcha es Valle de Uco, que busca conectar los sistemas de 220 kV con el de 132 kV. Además, EMESA lidera un ambicioso proyecto minero-energético que incluye la construcción de una línea de alta tensión que atravesará toda Mendoza.